Al interior de Ovalle existe un pueblo llamado Punitaqui. En una quebrada, alejado, pero muy alejado del pueblo, en la cima del cerro vive Amanda. Anciana de ochenta años, pero con una fuerza y vigor de una mujer de treinta años.

Amanda ha vivido toda su vida en ese lugar. Su madre no la mandó al colegio, y al pueblo solo va los fines de mes a comprar la mercadería y a visitar a sus padres al cementerio. Su vida la ha dedicado a las labores del campo. Se levanta a las cinco de la mañana, prende el brasero y se toma un caliente mate con una churrasca con queso de cabra y está lista para empezar su jornada. Va a los corrales y saca a pastar a las cabras, las cuales son cientos. Ella dice que las conoce y distingue a todas, luego pasa a alimentar a sus gallinas y pavos; una vez que sus animales ya están comidos va a cortar leña para empezar a hacer el almuerzo.

Primer lugar regional
Copiapó
14 años

Denounce with righteous indignation and dislike men who are beguiled and demoralized by the charms pleasure moment so blinded desire that they cannot foresee the pain and trouble.