Esta historia le ocurrió hace más de cien años a Domingo Cayuqueo, quien era mi bisabuelo materno. Vivía en un lugar llamado Codihue Curaco, aquí en la Región de La Araucanía, rodeado de altos cerros, sin valles ni ríos y de tierras poco fértiles, con escasa vegetación. Abundaba el sol en verano y la lluvia en invierno; el lugar estaba rodeado sólo de bosques pequeños y un riachuelo al que llamaban Curaco, que en mapudungun significa agua
entre las piedras. De aquí obtenía el agua para el consumo de su hogar y junto a sus padres y hermanos se dedicaban a la pequeña agricultura, además de tener algunas vacas, una yunta de bueyes y ovejas.

Primer lugar regional
Nueva Imperial
9 años

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