
Ami padre lo encontré muerto en el río Ñuble, hace casi cincuenta años.
El recuerdo perdurable que tengo de mi padre es de aquellas noches de invierno en que sentados
al lado de un bracero le contaba mis sueños, mientras comíamos sopaipillas y tomábamos mate.
Tenía 17 años y como él me decía siempre, una vida por delante para cumplirlos. Desde que mi
mamá murió, era la rutina de cada noche, sentarnos a comer juntos y hablar de cualquier cosa
que no fuera del dolor de su ausencia (…)
Gabriel Hernández
Segundo lugar nacional
Primer lugar regional
Categoría cuento mayor de 14 años
Región de Ñuble
Chillán
42 años