Después de la dura jornada al sol, la sed apremia.

Agua fresca con harina tostada en la callanay, algo de azúcar o miel era lo acostumbrado, para calmarla.

Estos pequeños, que casualmente pasaron a pedir pan, también quisieron probar tan reparador refrigerio.

Y, nada mejor que ssentarse en la carrera que trajo de regreso el arado desde el potrero barbechado.

 

Luis Humberto Narváez Vilche

81 años

Temuco

Región de La Araucanía

Categoría fotografía