La Añañuca y yo
Era un lindo sábado por la mañana, me levanté de la cama y me puse la típica ropa que un adolescente se pondría para salir a la calle, crucé la puerta de mi hogar y quedé atónito: no estaba la linda vista al mar que usualmente divisaba cuando hacía estas travesías para despejar mi mente después de una agotadora semana de colegio y entrenamiento, no había calles repletas de autos por aquí y por allá, estaba en medio de la…